miércoles 06 de July de 2022

Carlos St. James: «La relación del hombre con la energía está cambiando totalmente»

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NOTICIAS POSITIVAS entrevistó en el estudio de Radio Palermo al economista Carlos St. James, recién llegado a la Argentina para asistir esta semana al Congreso Internacional Argentino de Energías Renovables (Airec, por sus siglas en inglés)

St. James ha sido uno de los impulsores de la industria de las renovables en América Latina, con una trayectoria consolidada en el mundo de los negocios y las inversiones. Estadounidense de nacimiento, estudió en la Argentina, volvió a los EE. UU. en donde se graduó como economista y regresó nuevamente a nuestro país en 2006 para empezar a trabajar en la industria renovable.

N+: -¿Como fue el camino hacia la fundación de Cader?
CSJ:
-Fue toda una aventura. Mi familia y yo vivíamos en Texas en el año 2005, en una época post 9/11 que fue muy difícil para el país, y que nos motivó a mi mujer y a mí a mudarnos y buscar un lugar más pacífico y tranquilo para la crianza de nuestros chicos.

Nos vinimos a la Argentina y yo leí un artículo en el que se decía que el país iba a ser una potencia de un producto nuevo llamado biodiésel. A raíz de ello me puse a investigar, y me encontré con que la estimación era real porque la Argentina es un país que produce mucha soja. Entonces hice algo muy americano que es crear una ONG para acaparar a los futuros productores. Compré un dominio de Internet, me mandé a hacer unas tarjetitas y empecé a tocar puertas para sumar gente. La ONG empezó siendo la Camara Argentina de Biodiésel, y luego se transformó en la Camara Argentina de Energías Renovables (Cader). A raíz de esto se empezaron a sumar distintas empresas grandes, locales y multinacionales también. Creció al punto que en 2010 se realizó la primera licitación de energías renovables, que no fue exitosa porque los inversores no quisieron entrar, y hoy ya tenemos un panorama distinto.

-¿Por qué es tan distinta la situación hoy, con las licitaciones del programa Renovar, en comparación con lo que sucedió en 2010 con el GenRen?
-En 2010 el Gobierno buscaba unos 1000 MW de energía renovable, y se licitaron 1500, pero se construyeron muy pocos porque no había financiamiento, no había capital para invertir. Ahora, el gobierno nuevo también pide 1000, y se ofrecen más de 6000. Hoy sí está entrando capital extranjero, que se está uniendo con los desarrolladores locales, y los bancos están volviendo porque ahora sí les interesa la Argentina. Esto es importante porque de los 2000 millones de dólares de inversión que necesitamos, 2/3 lo tendrán que aportar los bancos. Para eso, deben estar convencidos de que el país es un lugar al que apostar a largo plazo, que hoy significa cinco a diez años o más.

-Vas a moderar en Airec, el congreso sobre energías renovables que se realizará en Buenos Aires entre el 21 y el 23 de septiembre. ¿Qué importancia tiene este encuentro?
-Me han invitado a moderar un par de los paneles, los que tienen que ver con las experiencias internacionales, vamos a estar hablando sobre cómo se desarrolló la industria en otros países como Chile, Uruguay, México o Brasil, y vamos a comparar y contrastar esas experiencias con la experiencia argentina. El otro tema, que es el que más me apasiona, es el del capital: ¿cómo hacer para persuadir a un inversor de que entre al país?. Y para eso, a final de cuentas, hacen falta políticas de Estado. Este Gobierno por lo menos está diciendo las cosas adecuadas, y está actuando como quien quiere atraer al capital. El Gobierno anterior no lo hacía; al contrario, quería que todos los activos fueran del Gobierno: era una postura más nacionalista que a final de cuentas no termina de acaparar el capital que se requiere para las energías renovables.

-¿La tendencia mundial es a una participación público-privada que genere ganancias para ambos sectores?
-Definitivamente. Acá el rol del Estado es el de comprador de energía: ustedes construyan los campos eólicos, y nosotros les compramos la energía a un precio fijo durante 15 o 20 años. Ese es el rol. El capital, el riesgo, lo pone el sector privado.

-¿Como ves el tema de la energía distribuida, de la posibilidad de devolverle a la red la energía que sobra?
-Eso es un sistema que ya existe en la Europa occidental, en los EEUU y en algunos de los mercados más grandes. Se está empezando a dar en la Argentina, recién están por sacar la ley. Definitivamente es el futuro. La relación del hombre con la energía está cambiando completamente. En una generación, o quizás menos, cada casa, cada edificio va a ser autosuficiente energéticamente, y si llega a tener un excedente de energía lo va a poder vender a la red. Los coches van a ser eléctricos, y uno va a poder cargar su coche de noche con la energía acumulada. Lo que falta ahora es solamente el almacenaje: baterías grandes que sean eficientes y baratas.

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-¿Como ves el tema de la industria nacional? ¿Se puede pensar en fabricar los insumos en el país?
-El hecho es que se puede incorporar algo de afuera, pero yo creo que hay un muy buen argumento en desarrollar una industria local, ciertamente en la solar. En energía eólica ya existe, IMSA está buscando ahora un poco de ventaja para competir con los chinos, que es muy difícil. En la lógica de una industria emergente, dado el tamaño potencial del mercado nacional en los próximos 100 años, tiene sentido hacerlo, tiene sentido encontrar fábricas que desde el inicio sean productoras de paneles solares, y no solamente ensambladoras. Se trata de una industria que genera empleo bueno, porque hacen falta ingenieros, trabajadores especializados que pagan bien. Es una industria que generará empleo en todo el país, no solamente en Buenos Aires: los parques eólicos estarán en el Sur, los solares en el Norte, biomasa en el NOA, minihidro en toda la Cordillera.

-Desde la fundación de Cader hasta ahora, ¿qué sentís?
-Es tan lindo ver que Cader ha crecido y se ha desarrollado. Ya tiene madurez, tiene presencia internacional, los dirigentes de Cader ya exponen internacionalmente en conferencias. Es la Cámara que yo soñé crear, que acapara la industria, donde puertas adentro nos peleamos y discutimos, pero afuera hay una sola voz, y esa voz es fuerte y con eso puede negociar con el Gobierno, exigir ciertas cosas y darle orden a la industria, que es como debe ser.

+INFO: www.cader.org.ar // www.aireccongress.com