martes 07 de julio de 2020

Claudia Lombardi: cómo se construye la imagen, ante nosotros y ante los demás

Patricia Melgarejo por

Claudia Lombardi es periodista y asesora de imagen. NOTICIAS POSITIVAS la invitó al estudio de Radio Palermo para conversar con ella sobre cómo se construye una imagen desde el conocimiento de fortalezas y debilidades propias. «A veces, las apariencias no engañan, y 30 segundos bastan para dejar una huella.»

Lombardi, que presenta en septiembre su libro La profundidad de la superficie, en la entrevista con N+ explicó que son las mujeres quienes más se acercan para consultar acerca de un asesoramiento de imagen. Y este interés puede estar vinculado a diferentes aspectos como el peso, el paso del tiempo y en general cuando hay un cambio.

N+: -¿Qué cambios les preocupan a las mujeres sobre su imagen?

CL: -La menopausia, por ejemplo. “Me cambió el cuerpo”, dicen. Pero cómo vestirse cuando ya no se tiene la silueta de los 25.  Ahí se dan cuenta de que necesitan ayuda.

Por otra parte está el tema profesional, fundamental para los jóvenes que buscan trabajo y no tienen idea del mensaje que ofrece la imagen. Hablamos más con lo que nos ponemos, con los gestos y el tono de voz, que con las palabras solas, entonces el CV solo no basta.

-¿Cómo adaptar el propio estilo a la profesión?

-No es fácil, sobre todo para los hombres. Hay varones que se ponen traje y parecen disfrazados. Por eso es fundamental saber quién soy y qué quiero comunicar. Si corporativamente es obligatorio usar el traje, recomiendo vestirse “de abajo”, internamente. Si sos rockero, usá una remera de tu grupo musical, o un calzoncillo de tu cuadro de fútbol. Algo que internamente te mantenga seguro en tu estilo. Hace poco asesoré a una chica cuyo estilo era hipe chic, pero precisaba usar el tailleur corporativo. Mantuvo unos aros muy chiquitos del tipo de los que se venden en las ferias artesanales para sentirse segura.

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-Se mantuvo fiel a sí misma.

-Claro. También hay que evaluar las texturas que a veces hablan por nosotros, así como los colores y las formas. Hoy la imagen es reina porque no hay tiempo y uno evalúa por lo que ve. Ni nos dan tiempo de hablar. Bastan 30 segundos para dejar una huella. No tenemos muchas oportunidades.

-A veces, una especie de uniforme facilita la situación. Estoy pensando en las productoras de moda, cuyo trabajo es altamente creativo, que se visten por lo general de negro con extrema sencillez, cuando uno esperaría otra cosa.

-Porque vuelcan lo creativo en su trabajo. Además vestirse es todo un trabajo, a algunas personas les encanta armarse sus equipos de ropa y hay muchas que no. Por eso es genial el estilo minimalista.

-En especial para aquellas personas para quienes vestirse es un problema. ¿Cómo es vestirse minimalista?

-Monocromáticas, que nos hace más altas y más flacas. Colores bordó, negro, gris o azul, que son colores firmes y que transmiten seguridad y confianza. Y que permiten agregar un accesorio a nuestro gusto, un collar de perlas si somos clásicas o un accesorio loco. Por eso si tenemos en nuestro guardarropas prendas de cortes muy limpios y colores clásicos como blanco, azul, negro, etc., es todo intercambiable y es fácil vestirse.

-¿Cómo se revela hacia el afuera que tus discípulos han alcanzado un buen manejo del guardarropas?

-Va cambiando paulatinamente. Muchos creen que yo soy la que te va a tirar la ropa como en No te lo pongas. La imagen es lo más íntimo que tenemos y hay que trabajar con mucho cuidado. Decir que algo es horrible es agresión, eso es un show. La imagen se construye en años, no se sale de un curso y mañana ya cambio mi guardarropa. Se cambia de a poco, se incorporan colores, modelos de zapatos. Es un proceso.

Así como la belleza hoy es salud, ¿también hay una imagen saludable?

-Justamente soy periodista especializada en salud, y así lo tomo. Doy charlas para pacientes oncológicos o con psoriasis. En esos casos, la imagen refuerza.

-Los cambios se dan a nuestro pesar.

-Gracias a Dios, si no, estaríamos muertos. Tenemos que ir moviéndonos cual un pez entre esos cambios. Si uno se queda rígido, firme, viene un rayo y nos parte. Pasamos de niña a adolescente, de adolescente a mujer, de joven a madura. A mí la madurez me da confianza como contrapartida de la pérdida de lozanía. Nunca hay que perder el brillo en los ojos y la pasión. Hay que mirarse positivamente en el espejo, ser amigas del espejo.

+ INFO: www.claudialombardi.com.ar