martes 29 de September de 2020

Lo que mata es la indiferencia

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Hoy, desde la comodidad de mi estudio, presencié en vivo por Periscope cómo cientos de personas cruzaban un río desesperados por llegar a Grecia, arriesgando sus vidas en busca de paz. La aplicación de mi celular me avisó de la transmisión en vivo, la abrí y vi gente amontonada cruzando un río con la ayuda de una cuerda y de otras personas. No lo podía creer. Esto pasaba sin filtro, sin presentadores de televisión ni comentarios políticos.

Alguien que estaba allí lo mostraba en directo. La gente que cruzaba el río viajó en forma precaria desde Kabul, Afganistán, hasta la ciudad macedónica de #Idomeni. Más de 5200 kilómetros. Jóvenes que viajan solos, familias, ancianos, bebés, mujeres embarazadas, discapacitados o enfermos: están dispuestos a todo para recuperar la dignidad de un trabajo y alimentar a sus hijos. Y eso implica encontrar un lugar en el planeta que les dé la oportunidad. No solo escapan de una guerra sin fin. Huyen de la indiferencia, del olvido.

Hipnotizada frente a la pantalla y sintiéndome minúscula, abrí mi computadora para buscar información, pero la noticia no estaba aún en los medios masivos. Sin embargo, usuarios de todo el mundo conectados a este horror, testigos directos de lo que sucedió (que ya ocupa tapas en diarios como un ejemplo más del “problema de los refugiados”), comenzaron a hablar de los corredores de paz y pasajes seguros (#SafePassages) para preservar las vidas de los refugiados en el Mediterráneo. Ojalá sean muchos más y un punto de partida para arrojar luz sobre los movimientos de personas como @Fotomovimiento que no quieren mirar para otro lado.

Necesitamos incluir a la cultura de paz en la currícula escolar y que los gobiernos se comprometan a financiar estos proyectos, a minimizar el presupuesto que casi todos los países tienen para armarse y a invertir en educación para la paz. Esto también es nueva economía.