miércoles 28 de October de 2020

Redes de monedas locales en Cataluña

Avatar por

Enric Durán, uno de los impulsores de la Ecoxarxa de Barcelona (foto: N+ España)

Durante la pasada Fira de la Terra, celebrada en Barcelona a finales del mes de abril, se presentó la Ecoxarxa de la Ciudad Condal, una nueva red de moneda social cuya finalidad es estimular la economía real a nivel local y satisfacer las necesidades básicas de las personas. Esta experiencia se suma a otras similares ya existentes en diversas poblaciones catalanas, como Montseny, Tarragona, Osona o Granollers.

Cada una de estas redes es independiente de las demás y tiene sus propias peculiaridades, lo cual no ha impedido que se haya alcanzado un alto grado de coordinación entre los diferentes sistemas locales. De hecho, se acepta el uso de la moneda de una red en otra distinta. Una característica común que estas monedas comparten es que todas ellas están libres de tipos de interés. Su función no es acumular valor, sino estimular la compraventa de productos y servicios y fomentar la unión de productores y consumidores responsables. De este modo se evita la especulación financiera y se potencia la economía real, basada en el intercambio.

Tanto el nombre de la red, Ecoxarxa, como la denominación de su moneda local, el eco, son términos que evidencian los vínculos de esta iniciativa, que comenzó a funcionar en febrero, con otras redes anteriores, otras ecoxarxes que le están prestando su apoyo, como son la Ecoxarxa Montseny, cuya moneda es el ecoseny, y la tarraconense Xarxa Eco, que también llama eco a su moneda.

Uno de los impulsores de la Ecoxarxa de Barcelona, en la que participan actualmente 75 personas, es Enric Durán, artífice también de la campaña “Podemos vivir sin capitalismo”.El activista explicó a Noticias Positivas el funcionamiento de la moneda: “la base es el CES (Community Exchange System) un sistema informático que emplean estas redes, y en el que se quedan anotadas las operaciones  de compraventa. En el mismo también figura la cuenta de cada usuario”.

Cada uno de ellos dispone de un  límite inicial de endeudamiento de 100 ecos, aunque puede ampliarse hasta 500, según el nivel de participación de cada persona. Los intercambios arrojan un saldo positivo para quien ofrece el producto o servicio, y un saldo negativo para quien lo recibe. Los usuarios también pueden cambiar al mismo valor euros por ecos, que permiten el intercambio de bienes y servicios entre miembros de la red.

Para dinamizar estas operaciones, la Ecoxarxa ha puesto en marcha una central de compras cooperativas, cuyo objetivo es adquirir alimentos ecológicos a productores catalanes que acepten una combinación de ecos y euros. “Se trata de que haya cada vez más productos y más productores para abastecernos de comida”, destaca Durán.

Un ecosistema

Durán también ha anunciado que en estos momentos están iniciando la puesta en marcha de una cooperativa integral ligada a este movimiento de monedas sociales. “Con ella queremos que cada vez haya más productos y servicios que acepten la moneda social, para crear así toda una economía alternativa, y no sólo una moneda”.

Las ecoxarxes esperan que esta cooperativa integral permita la incorporación de todos los ámbitos de la actividad económica: consumo, producción, financiación y moneda social. También se pretende que sirva para satisfacer las principales necesidades básicas de las personas, incluyendo alimentación, salud, educación, transporte y energía. “Lo que estamos montando a través de las ecoxarxes y la cooperativa integral es todo un ecosistema”, concluye satisfecho Durán.

Imagen: Enric Durán, uno de los impulsores de la Ecoxarxa de Barcelona.