domingo 24 de septiembre de 2017

Sebastián Marinsek: solo un témpano más grande de lo normal

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En ocasión del reciente desprendimiento, en la Antártida, de un témpano cuyo tamaño es 25 veces mayor que el territorio de la Capital, NOTICIAS POSITIVAS entrevistó a Sebastián Marinsek, ingeniero y glaciólogo, jefe del Departamento de Glaciología del Instituto Antártico Argentino para saber sobre la importancia del acontecimiento y su posible relación con el cambio climático.

N+: -¿Qué está ocurriendo en la Antártida?
SM:
-Lo que está ocurriendo ahora con este témpano es algo muy común. Todos los glaciares se agrietan por el flujo propio, y los que están flotando, cuando se hace una grieta, se forma un desprendimiento que genera un témpano. Lo único inusual o novedoso es el tamaño del témpano, pero en la zona siempre se forman témpanos. Entonces, desde ese punto de vista, se trata de algo natural.

-Entonces lo inusual sería el tamaño del témpano…
-Claro. El témpano del que se está hablando es uno de los más grandes, pero no el más grande de todos. Llama la atención por su tamaño.

-Este iceberg se desprende de una barrera de hielo, de la Larssen C, ¿no es cierto? ¿Influye su desprendimiento en el nivel del mar?
-Con el nivel del mar no va a pasar nada, porque este iceberg formaba parte de la barrera de hielo. Esta barrera por definición, por cómo se comporta, ya estaba flotando. Entonces, este témpano solamente se separó, pero sigue flotando. Ya estaba en equilibrio, unido o no unido, el témpano ya estaba flotando y entonces el nivel del mar no cambia por su separación, está en equilibrio. Aun si se derritiera, el nivel del mar tampoco se vería afectado.

-¿Hay relación entre el cambio climático y este hecho?
-Todavía no está del todo definido que el desprendimiento haya sido una consecuencia del cambio climático. La grieta que generó el desprendimiento se formó en 2010. Y si vos buscás una imagen y mirás al sur, vas a ver que al lado de donde se formó esta grieta hay muchas otras grietas similares. El procedimiento de formación de la grieta es normal. Lo único raro es que se extendió más de lo esperado.

Todavía no se puede afirmar que esto es consecuencia del calentamiento global. Si cuando termina el año y analicemos datos climáticos y analicemos la secuencia, determinamos que esto no hubiera pasado con un clima más frío, recién ahí podríamos afirmar que es consecuencia del cambio climático. Pero como es un proceso natural, y se da en una zona con muchas grietas similares (no es la primera que aparece allí en los últimos 50 años), lo único novedoso es el tamaño. Probablemente se den desprendimientos similares en el futuro, aunque no en el futuro cercano, porque este gran desprendimiento también hace que el resto de la barrera quede más retraída y protegida del efecto de la marea del mar y el océano que también tienen injerencia en el desprendimiento.

-La Argentina, a través del Instituto Antártico Argentino, se está ocupando del tema. Hace poquito tiempo estuviste sobrevolando la zona, ¿verdad?
-Sí, en febrero sobrevolamos la grieta y analizamos la situación de la zona. No vimos nada anormal. Estamos siguiéndolo junto a la comunidad internacional porque hay muchos que son más alarmistas que otros, pero la realidad es que hay que estar monitoreando la zona y ver cuál es el comportamiento de lo que queda, de lo que suceda en los próximos años.

Si realmente esto tuvo que ver con el cambio climático o tendrá un efecto a futuro, en los próximos años veremos cambios en la forma de comportamiento de la barrera de hielo que quedó en la península. Y si se trató de algo normal o solamente más grande de lo normal pero común, entonces la barrera va a seguir igual, la península seguirá igual, el mar seguirá igual, y vamos a ver que en realidad fue un evento extraño pero nada más que eso. Lamentablemente, hay cosas que requieren de esperar un poco para ver qué pasa.