martes 17 de octubre de 2017

“Provocar una revolución cultural”, el objetivo de Qero Ecovasos, nueva empresa B

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NOTICIAS POSITIVAS entrevistó en Radio Palermo a Esteban Bancalari, cofundador de Qero Ecovasos, una nueva empresa B cuyo propósito es brindar una solución ecológica, rentable y novedosa de alquiler y venta de vasos plásticos reutilizables (y hechos a partir de plástico reciclado) para eventos, salas y entidades.

N+: -¿Qué es Qero Ecovasos y por qué le pusieron ese nombre?
-Qero es un vocablo quechua que significa “vaso ceremonial”. Cuando arrancamos con el emprendimiento hace casi cuatro años quisimos darle, a través del nombre quero, una significación especial de contacto con la madre naturaleza, ya que en las comunidades andinas que hablan quechua, el quero es un vaso que se usa para brindar con la Pachamama.

-¿Cómo están hechos estos vasos?
-El producto en sí es un vaso de polipropileno, paradójicamente el mismo material del que están hechos los vasos descartables. Nos gusta recalcarlo, porque significa que un producto puede estar hecho del mismo material, tener la misma forma, pero lo más importante es el uso que le damos, y cómo le explicamos a la gente que deben usarlo. Un producto muchas veces es dañino por sí mismo, pero muchas más veces es más dañino por el uso cultural que estamos acostumbrados a darle. En este caso, el material de nuestro producto es el mismo que el de los vasos descartables, pero está fabricado de una forma mucho más robusta, y además tiene distintos aspectos de diseño que lo hacen más fácil de reutilizar, de lavar y de secar. Es más difícil, por ejemplo, que este vaso se manche, y tampoco junta olor porque tiene unas trabas internas que hace que cuando se apilan los vasos no queden pegados, con lo cual siempre hay aire circulando en los vasos apilados.

Lo que hacemos tiene un concepto de sustentabilidad con muchas más dimensiones. Además del producto en sí mismo, tenemos el servicio de lavado que es muy importante. En los festivales en que trabajamos tenemos un servicio de lavado in situ. Por ejemplo, en las sierras de Cosquín, donde se realiza el famoso festival Cosquín Rock, montamos una carpa de lavado durante los tres días del festival y lavamos 50.000 vasos en tres días. Ya van cuatro ediciones del festival, o sea que lavamos cerca de 200.000 vasos. Tenemos unas máquinas que tienen un ciclo corto de bajo consumo de agua, usamos un detergente 100% biodegradable, porque cuidamos que nuestro ciclo sea sustentable de principio a fin. Entonces, además de nuestro producto, tenemos el lavado y el secado, que nos permite asegurar una máxima reutilización de los vasos. La idea es producir la menor cantidad de vasos posibles para cubrir la demanda del festival o del evento que nos contrata.

Nos preocupamos mucho por el tema de la comunicación, superimportante. Estamos convencidos desde que arrancamos el proyecto de que sin una buena comunicación estamos condenados a repetir los mismos errores una y otra vez.

-Ustedes están queriendo cambiar un hábito. La gente está acostumbrada a usar vasos y descartarlos, no le gusta volver a usar los típicos vasos descartables que son finitos, que se rompen, que no se limpian bien.
-Eso fue lo que pensamos cuando comenzamos el emprendimiento, ese era nuestro miedo: que la gente no vea con buenos ojos nuestra iniciativa. Felizmente, observamos que ocurrió todo lo contrario, porque con una buena comunicación, y explicando por qué se hace esto, la gente lo entiende y está muy receptiva a este tipo de iniciativas.

Nuestro emprendimiento implica beneficios económicos, y por eso es de triple impacto. Estos beneficios se ven tanto para quienes organizan los eventos como para nosotros. Hoy en día hay festivales y empresas que se están ahorrando muchísimo dinero de costos de comprar vasos descartables o de limpieza. Cosquín Rock, por ejemplo, tiene 12 hectáreas de predio y todas las noches durante 12 años había un ejército de personas que se dedicaban a levantar vasos descartables y tirarlos a la basura. En las empresas también hay un costo de gestión de residuos que es muy alto. De hecho, se usan más vasos descartables en empresas que en festivales: un empleado en un día puede usar entre 4 y 5 vasos descartables en promedio.

-El tema de las empresas es interesante porque no se habla mucho y la realidad es que utilizan muchísimos vasos descartables a diario.
-Sí, nuestro caso más emblemático es el de Pampa Energía (ex Petrobras). En 2014, reemplazamos todos los vasos descartables de la torre central en microcentro por ecovasos reutilizables, nuestro modelo más chiquito de 360 centímetros cúbicos, que puede usarse para líquidos calientes y fríos. En dos años y medio logramos evitar 960.000 vasos descartables, que equivale a 14 toneladas de residuos.

-Eso impacta en el negocio de ustedes, en la cultura de muchas personas, y también en los costos de la empresa…
-Exacto, allí está el triple impacto del que hablaba. Hoy, los empleados de Pampa Energía saben que existe una alternativa sustentable, y que todos los hábitos que adoptaron en su empresa lo pueden trasladar a su vida diaria.

Además, el vaso puede convertirse en un merchandising sustentable. Como ven, casi todos nuestros vasos están brandeados con los logos de las empresas o festivales con los que trabajamos. Lo que termina pasando es que el vaso se transforma en el mejor recuerdo del festival. Lo que hacemos en los festivales es implementar el sistema de seña: cuando uno va a comprar su primera bebida, tiene que pagar, además de la bebida, una seña por el vaso (que puede ser de 20, 25, o 30 pesos). Una vez que la persona tiene su propio vaso, puede pedir que se lo cambien por uno limpio sin costo alguno en el caso que se le haya ensuciado, o simplemente porque quiera tomar otra bebida. Eso es clave porque hace que las personas lo cuiden, ya que cuando devuelvan el vaso se les devuelve la plata, pero si deciden no devolverlo, pueden quedárselo como recuerdo. Es una especie de comodato.

-¿Existen otras empresas que hagan lo mismo que ustedes?
-En cuanto a vasos, hoy por hoy somos la única empresa argentina que realiza este trabajo de manera integral. Somos tres socios, y uno de ellos, Oliver, un amigo mío francés de hace varios años, fue quien tuvo la idea inicial porque esto se hace en Francia desde hace casi una década. En realidad, en toda Europa occidental está muy divulgado esto y es muy difícil que uno vaya a un festival y no se encuentre con un sistema similar. Entonces, en Europa existen muchas empresas que hacen esto, y nosotros somos la única que lo hace en Argentina, y también tenemos presencia en Chile y en Uruguay. Existe otra empresa brasilera que hace lo mismo, y nosotros los conocemos y ya estuvimos en contacto con ellos.

-Es interesante como una idea innovadora, que tiene que ver con cuidar el medioambiente y concientizar, es un buen negocio y tiene un potencial de mercado increíble.
-Cuando arrancamos ni siquiera habíamos pensado en la posibilidad de implementar nuestro sistema en las oficinas. Nos dimos cuenta más tarde de que existía ese mercado, que es más chico que el de los festivales pero en términos de sustentabilidad tiene igual o más impacto. También trabajamos con municipios: por ejemplo, tenemos un acuerdo con la Ciudad de Buenos Aires, y en todas las ferias que realiza la ciudad desde hace tres meses van a usar nuestros ecovasos. También trabajamos con municipios en Mendoza y en La Plata.

+INFO: ecovasos.com