viernes 24 de noviembre de 2017

Con la 27ª. edición de la Feria de los chicos, hay mucho PlanetaLector para leer

Graciela Melgarejo por

Del 10 al 30 de julio de este año, llega otra vez la fiesta de los libros para los chicos y los adolescentes. La 27ma. Feria del Libro Infantil y Juvenil de la Argentina abre sus puertas y despliega sus stands, con entrada gratuita y por primera vez en tres sedes: CCK (ex Correo Central), Tecnópolis y Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, en la ciudad de La Plata. Por eso, NOTICIAS POSITIVAS entrevistó a Adriana Fernández, gerenta del Área de Literatura infantil, juvenil y contenidos de Grupo Editorial Planeta, para hablar en especial de PlanetaLector.

Adriana Fernández: -PlanetaLector es un catálogo de Literatura Infantil y Juvenil (LIJ) destinado a las escuelas, un área en la que Planeta no había incursionado hasta ahora. La lanzamos este año en la Feria “grande”, como le decimos, y nos está yendo superbién. Por ejemplo, ya tenemos dos novelas de Franco Vaccarini para publicar el año que viene. Vaccarini tiene una enorme pregnancia entre las docentes, lo piden muchísimo.

N+: -En esta Feria del Libro de abril, ustedes hicieron un lanzamiento muy contundente.

AF: -Salimos con un catálogo de 50 títulos, de los cuales muy pocos pertenecían al fondo de Planeta, porque en literatura infantil específicamente solo teníamos una colección, La Esquina, con algunos títulos que también pusimos en el catálogo. Todo el resto fue salir a contratar novedades.

-A propósito de ese lanzamiento, N+ entrevistó a Olga Drennen por la adaptación de cuentos de los hermanos Grimm.

-Sí, ella tiene además muchos títulos propios, pero como en la currícula se piden para los más pequeños adaptaciones de cuentos tradicionales, recurrimos a Olga porque es muy avezada en hacerlo.

-Los textos están dirigidos a facilitarles el trabajo a los docentes. ¿Cómo es esta interacción entre PlanetaLector y el universo docente?

-Por un lado están la escuela y todo el campo de los teóricos de la LIJ, de los institutos y los espacios universitarios. Entre esos espacios y la escuela, se construye -con los mismos modos que hay para la literatura para adultos- un canon en un ejercicio que es imposible de analizar a fondo. Los catálogos responden a lo que ese canon nos muestra como validado y a los pedidos de la currícula docente. Hay un momento en que la currícula pide historietas y otro en que pide historias de terror. Y hay que ver también verso con rima asonante y consonante, y con un poquito más de experiencia, verso libre.

Entonces, hay que ofrecer lo que la currícula está pidiendo, de la mano de los mejores escritores.

-Dentro de ese universo tan vasto, pero que tiene sus condicionamientos, un editor, ¿qué posibilidades tiene de seguir su propia intuición?

-Siempre hay un espacio que es nuestro, medio íntimo. Por ejemplo, el año que viene  vamos a publicar una novela de Silvia Arazi, que me llegó a través del crítico literario Daniel Gigena. Cuando la leí me llevó de vuelta a un pueblito que yo ubicaba en mi infancia en Córdoba y que me reverberaba de muchísimos modos. Y esa novela que me llegó tanto no responde ni al canon consabido ni a los autores que pide la currícula, aunque sí responde a algunos temas que los docentes deben tratar como el bullying: la novela se llama El niño de pocas palabras. Ese es el espacio dFeria de los chicosel editor.

También estoy leyendo una novela de una autora muy joven, Tamara Horowicz, increíblemente buena, con una pluma muy nueva, muy fresca, juvenil, que también la vamos a ofrecer. El catálogo necesita también para que sea de quienes lo hacemos ofrecer algo nuevo. A veces hay libros muy buenos, de excelentes editoriales, que no llegan a la escuela pero llegan a otros espacios.

-Tengo la impresión de que también la escuela está abriéndose un poco más últimamente.

-Es interesante ver cómo esos procesos se dan hacia adelante y hacia atrás. Todos sabemos que la escuela es un núcleo muy conservador. Uno de los temas que falta incursionar en la escuela son las cuestiones de género, que no nos enseñaron a nadie a manejar. Y los docentes, salvo que sean muy terminantes y los rechacen, deben sentirse enfrentados. Por eso, se necesita la mirada de alguien más.

+ INFO: en Facebook, PlanetaLector Argentina; también podés leer: “Olga Drennen publica ocho novedades en PlanetaLector”/ http://noticiaspositivas.org/olga-drennen/