miércoles 17 de octubre de 2018

Opinión


Tecnología 3D: vanguardia y recuperación del pasado

Desde una tecnología de vanguardia como esta, el pasado común puede ser protegido y compartido de nuevo en la comunidad


Tecnología 3D y la recuperación del pasado

Antes de que Gino Tubaro comenzara su gira #Argentinaton, un proyecto de Atomic Lab para recorrer todo el país en una Ford Ranger especialmente adaptada, con una impresora 3D alimentada por paneles solares, capaz de ir imprimiendo prótesis en el camino y entregar alrededor de 150 manos y brazos impresos en tecnología 3D, fui invitada a formar parte de una experiencia.

En la planta de Ford Argentina –que junto con Ford Fund le brindan auspicio–, Tubaro contó el origen del proyecto y nos invitó a participar del armado de las prótesis con las correspondientes piezas salidas de la impresora 3D, como una suerte de rompecabezas solidario. El haber armado una mano que ya tiene destinatario –las personas que lo precisan se anotan online en la plataforma Limbs–, nos permitió entender desde lo concreto, desde lo intelectual y desde la emoción, el enorme potencial de recuperación que posee la tecnología 3D. Aquí hablamos de restauración de movimientos, pero también de calidad de vida, de autoestima y de empoderamiento de la persona que sufrió una amputación y puede acceder a una prótesis de bajo costo (en este caso, gratuita). Y, desde el diseño y el color, a una nueva estética. De repente, una prótesis podía dejar de ser impresionante porque el azul intenso de los dedos, el naranja furioso de una palma o el amarillo luminoso de la muñeca, son alegres y divertidos. Pensada para chicos, inicialmente, esta estética “superhéroe” es también la misma que se emplea en adultos.

Recordé entonces a los dos artistas alemanes que realizaron las mediciones oportunas del busto de Nefertiti en el Museo de Neues, Berlín, y diseñaron copias exactas en 3D con un código libre que compartieron en un encuentro anual de hackers. En 24 horas, más de mil personas ya se habían descargado el código compartido. “Porque Nefertiti es de todos, pero el original debe ser devuelto a Egipto”, sostuvieron los artistas. De hecho, si hoy queremos ver su reproducción exacta, no hay más que ir al espacio de Fundación Telefónica Movistar y ver a la reina egipcia dentro de la muestra “3D. Imprimir el mundo”, que se puede visitar hasta fin de año. En una entrevista que le realicé, la arquitecta española Carmen Baselga ( http://noticiaspositivas.org/3d-imprimir-el-mundo-2/ ), curadora de la muestra, destacó la importancia de la impresión 3D para recuperar la memoria colectiva, ya que las guerras destruyen lugares y obras, y esta tecnología permite recuperar arte, esculturas y joyas.

Por eso, después del lamentable incendio del Museo Nacional de Río de Janeiro, no es descabellado pensar en la posibilidad de reproducir algunas piezas perdidas con tecnología 3D. Desde la institución piden imágenes a los miles de visitantes que alguna vez lo recorrieron y fotografiaron. Será difícil la reconstrucción de datos, pero no imposible. En las piezas reproducidas faltará la energía del artesano o el artista, faltará el error humano o el material será otro, pero el registro histórico podrá ser devuelto. Desde una tecnología de vanguardia, el pasado puede ser protegido.