lunes 25 de septiembre de 2018

Opinión


Blockchain en el mercado de las renovables


Energía distribuida, eficiencia energética, bonos de carbono, transporte y distribución eléctrica. Y Blockchain, Smart Contracts, Bitcoin, Ethereum, Ripple. ¿Qué tienen en común todos estos conceptos? En el primer caso, es una enumeración de los componentes para que el ser humano acceda a los estándares básicos necesarios para el desarrollo sustentable en el siglo XXI. En el segundo, también una enumeración, pero de las herramientas, instituciones y criptomonedas basadas en la tecnología blockchain que están por cambiar el mundo y las instituciones como los conocemos hasta hoy.

Blockchain es una plataforma basada en una tecnología abierta, una institución tecnológica que define y certifica el cumplimiento de reglas preestablecidas, que permite llevar un registro inalterable e inexpugnable de todas las transacciones, de los bienes, su propiedad y de las personas que realizan intercambios de todo tipo, y guarda toda esa información a la vista de todos de manera encriptada, segura e inalterable en el tiempo.

Sus atributos más apreciados son la transparencia (Open Source), persistencia en el tiempo y capacidad de registrar todas las operaciones en un registro digital como si fuera un libro de asientos contables.

El desarrollo de las energías renovables transformó las redes de transporte y distribución eléctrica. Hoy el consumidor ya puede vender su energía a la red. El registro del movimiento de los electrones por las redes, la valuación de la energía y la medición del consumo, pueden ahora, gracias a Blockchain, hacerse de forma inmediata, transparente, económica y sin la necesidad de intermediarios. Blockchain permite en una red que un usuario generador de energía solar pueda programar esa red interconectada, para que sin intermediarios defina cómo y cuándo quiere consumir esa energía, ponerle un precio, compararla con otros oferentes, buscar compradores, distribuirla entre varios oferentes, firmar un contrato inviolable que certifica la operación, y todo ejecutado de manera independiente y casi inmediata, con un registro inviolable (visible para todos) y detallado de todas y cada una de estas transacciones y operaciones.

Un ejemplo de Blockchain aplicado es el proyecto Transactive Grid, implementado en Brooklyn, Nueva York: hay casas que producen energía solar y tienen un medidor inteligente que envía el registro de la energía generada y consumida a una red de Blockchain. Los vecinos poseen medidores inteligentes que también informan a la red y a su vez reciben información de la energía disponible en esa red. Así definen el precio que están dispuestos a pagar por la energía disponible, y Blockchain registra las transacciones entre ellos, se ocupa de que el flujo de los electrones recorra el camino más corto de un vecino a otro y de pagarle a cada uno lo que corresponda en su cuenta de manera inexpugnable. Las instrucciones quedan registradas en lo que se llama un smart contract que ejecuta las instrucciones y registra cada una de las operaciones y transacciones como un sistema contable tradicional.

Esta tecnología permite ya la registración de toda la energía que es generada en una red eléctrica conectada a su blockchain y de toda la energía consumida. Puede definir qué energía es verde y cuál proviene de fuentes fósiles, puede determinar y registrar la huella de carbono de un generador y un consumidor, y también registrar los créditos verdes que generan las energías renovables. A su vez permite el intercambio de la información, hacer análisis predictivos de consumo y de generación, su compra-venta con criptomonedas y la registración contable de todas esas operaciones, sin que intervenga la mano del hombre.

El autor es Renewable Energy Business Development Senior Advisor en Greeneum Network

FUENTE: Publicado en la revista ENERGÍA POSITIVA