lunes 24 de septiembre de 2018

Minieólica: una industria nacional pionera que vuelve al primer plano

La fabricación de pequeños aerogeneradores en nuestro país posee una larga tradición liderando la industria en la región latinoamericana y ocupando el décimo lugar a nivel mundial

Consuelo Bilbao / @cebilba por

Minieólica, industria nacional pionera

La fabricación de pequeños aerogeneradores en nuestro país posee una larga tradición liderando la industria minieólica en la región latinoamericana y ocupando el  décimo lugar a nivel mundial. Los fabricantes nacionales tienen una producción promedio de aerogeneradores de 2 kilowatts (Kw) de potencia, pero se producen y comercializan desde 5kw, 10kw hasta 30Kw. El Padrón de Fabricantes Nacionales de Aerogeneradores de Baja Potencia del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) cuenta con 18 empresas, en su mayoría pymes.  

La industria nacional fue pionera en minieólica desde los años 80. “El desarrollo de los aerogeneradores de pequeña potencia en nuestro país comenzó resolviendo los problemas que tenían los productos importados y adaptándose a las condiciones locales. En esa época, suplía energéticamente al ámbito rural, donde era  económicamente posible. A partir de algunos programas de electrificación rural promovidos por el Estado, se fue desarrollando el sector de la minieólica en Argentina”, afirma Juan Pablo Duzdevich, responsable del Programa de Energía Eólica de INTI.

El nivel de integración de los componentes nacionales en la mayoría de los aerogeneradores está por encima del 80 por ciento. “Es un producto que tiene muchísimo valor agregado en el diseño. Adaptar los aerogeneradores a las condiciones locales les aporta mucho valor y otorga condiciones de competitividad muy buenas ante los productos importados”, agrega Duzdevich.

ST Charger es un fabricante argentino de minieólica. Tiene instalaciones realizadas en diferentes puntos del país como Puerto Madryn, Olavarría, Bahía Blanca, San Luis, llegando incluso hasta la Antártida. Convierten la energía del viento en energía eléctrica para diferentes usos, como iluminación y calentamiento de agua en hogares, acumulación en baterías, comunicación y extracción de agua mediante bombeo. Juan Manuel Otero, representante de la firma, señala: “El producto es argentino, todo se fabrica acá. Desde la parte electrónica hasta el motor y las turbinas. La mayoría de los componentes se desarrollan con proveedores nacionales. Son muy pocos los componentes que se  importan.”

La minieólica está asociada al autoconsumo en lugares aislados, sin conexión a la red eléctrica. Sin embargo, a partir de la sanción de la Ley  27.424 de Generación Distribuida (GD) de Energía Renovable Integrada a la Red Eléctrica, se abre otro abanico de posibilidades para el segmento de los miniaerogeneradores integrados a regiones urbanas y sectores industriales.

“Las limitaciones técnicas son menores y han sido superadas. Esto no significa que la minieólica sea recomendable para cualquier hogar, depende las características del viento en la zona que se implementen. Sin embargo, la mayor limitante es la comercial, ya que la tecnología solar fotovoltaica está más desarrollada y es más accesible para el mercado de interconexión a la red. La ley de generación distribuida es auspiciosa, porque abre un mercado potencial más grande, pero hasta que no se facilite el acceso a la minieólica, resulta difícil que avance en hogares”, señala Duzdevich.

En el mismo sentido se expresa Otero de ST Charger: “Hay varias cuestiones para tener en cuenta sobre la GD, si bien es un mercado muy interesante, a nivel local hay mayor conocimiento sobre solar y actualmente tiene mayor salida que la eólica. En parte por falta de conocimiento sobre la minieólica y también por falta de oferta en su momento, ya que somos pocas las empresas que hacemos estos equipamientos y no teníamos gran apoyo del Estado; ahora contamos con un poco más de soporte y apuntamos a crecer en el mercado residencial”.

A nivel nacional, de acuerdo con el último relevamiento realizado por INTI (2013), existe una potencia instalada de 6,5 megawatts (MW) en minieólica. Se estiman entre 4500 y 6000 los aerogeneradores de baja potencia instalados en todo el territorio nacional.

Minieólica, industria nacional pioneraEl recurso eólico en determinadas regiones, como las de zona sur, tiene ventajas sobre el solar, debido al mayor tiempo de exposición para la generación de energía. “Mayor capacidad de generación, bajo mantenimiento, generación más estable y se adapta al potencial energético del país. En el caso de la solar, si bien es más accesible, al tener menor tiempo de generación, se necesitan más paneles y también una mayor inversión en el almacenamiento de esa energía”, agrega Otero.

En el  Laboratorio Eólico de Neuquén del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) se realizan ensayos (en consonancia con la norma internacional) en condiciones locales de viento, para desarrollar la calidad tecnología y homologar el  funcionamiento de los equipos. Si bien todavía no se pueden certificar, se están avanzando con todos los ensayos necesario para hacerlo a futuro.

La certificación es una de las demandas del sector para crecer en el mercado y poder brindar información homologada a los usuarios. “Es necesario avanzar con  las gestiones para poder hacer la certificación de los equipos. Con el proyecto de GD se había empezado a trabajar sobre las especificaciones que deberían tener los equipos solares, pero sobre los eólicos se pospuso. Ahora están trabajando en ello, es necesario como primer paso  contar con la certificación”, manifiesta Otero.

Minieólica, industria nacional pionera

El referente del INTI indica que deben implementarse medidas para promover  la comercialización: “Es necesario facilitar el acceso a la tecnología. En términos económicos una tasa subsidiada para el financiamiento de la adquisición de los aerogeneradores, o algún tipo de subsidio directo sobre el costo del aerogenerador. Lo que se prevé hasta ahora son distintos tipos de facilidad impositivas sobre la actividad, pero como la actividad no despega se requieren medidas sobre la comercialización”.

“Los fabricantes suelen tener una dispersión muy grande en la información de las características de sus equipos. Estamos trabajando para brindar a través de un ensayo único datos homologados. La tendencia a nivel mundial es el etiquetado y nosotros estamos avanzando en ese sentido”, concluye Duzdevich.

FUENTE: Publicado en la revista ENERGÍA POSITIVA #5