miércoles 26 de septiembre de 2018

Enfermedad y poder, una alianza tan peligrosa como intensa

En "La enfermedad y el poder" (Editorial El Ateneo), la escritora y abogada francesa Tania Crasnianski analiza a ocho de los hombres de Estado más poderosos y sus respectivos médicos de cabecera

Graciela Melgarejo por

Los médicos de cabecera en el libro "La enfermedad y el poder", de Tania Crasnianski Editorial El Ateneo

El siglo XX se ha caracterizado por la presencia de líderes de Estado indiscutidos e indiscutibles al frente de los países más importantes del mundo. Guerras y decisiones importantísimas han dependido de estos hombres (porque fueron todos hombres) que muchas veces padecían de severas enfermedades, cuidadosamente ocultadas a sus pueblos por sus médicos de cabecera, con los cuales tenían una relación tan íntima como peligrosa e intensa.

Hitler, Mao, Mussolini, Pétain, Churchill, Franco, Kennedy y Stalin son los estudiados por Tania Crasnianski en su libro La enfermedad y el poder, editado por El Ateneo. Abogada penalista que ya es autora de otro best-seller político, Hijos de nazis, Crasnianski se interesa ahora por esos vínculos complejos que estos jefes de Estado tuvieron con sus médicos de cabecera: un único profesional que estará al tanto de todos sus secretos y debilidades físicos y psíquicos, que los vuelven inseparables, porque “nada es más difícil que ser el médico de un hombre que se cree inmortal”.

Estas historias de relaciones tan íntimas como sofocantes para las dos partes, pero con un riesgo muy real para la vida del médico en todos los casos (Vladimir Vinogradov fue mandado torturar por Stalin) han dado origen en casi todos los casos a libros de memorias, porque los profesionales así encumbrados querían dar testimonio de la importancia de su presencia junto al líder y de por qué habían sido ellos “los Elegidos”.

Pero la lectura de este libro no solo nos da acceso a estos dúos, en los que muchas veces el secreto profesional y el cuidado del paciente ilustre están reñidos con la ética, sino que también, y curiosamente, nos permiten ponernos al tanto de cómo se manejaban los laboratorios con las novedades médicas que los profesionales creaban para su paciente único y tan precioso, y que luego se expandían al resto de la población. Un ejemplo muy claro: “Tras la invasión relámpago a Polonia, la eficacia del Pervitín quedó demostrada, así que para invadir Francia en 1940, la Wehrmacht decidió encargar la fabricación de más de 35 millones de píldoras. A veces se distribuía bajo la forma de chocolate negro, y se la conocía con nombres tan variados como Panzerschokolade para los equipos de tanques de asalto, o Fliegerschokolade para la fuerza aérea”. Conclusión, en la Alemania de Hitler, y gracias a su médico, el doctor Theo Morell, pocos eran los que no tomaban drogas.

Escrito con una prosa clara y un ritmo ágil, con abundantísimos datos de todo tipo, La enfermedad y el poder de Tania Crasnianski nos lleva a conocer y reconocer, a veces con estupor y angustia, lo que realmente había detrás de cada uno de estos líderes mundiales, y cuántas decisiones fueron tomadas bajo el efecto de los numerosos medicamentos que consumían. Aunque la salud y el secreto médico sigan siendo un asunto de Estado en estos casos, las sociedades del siglo XXI están en condiciones de reclamar finalmente más transparencia.

Editorial El Ateneo publica "La enfermedad y el poder", de Tania Crasnianski, sobre los jefes de Estado y sus médicos de cabecera