viernes 22 de septiembre de 2017

Ley de Envases, ¿una solución para disminuir residuos?

Consuelo Bilbao / @cebilba por

En la Argentina se generan entre 1 y 1,5 kilos de residuos domiciliarios por persona diariamente.  Se estima que un tercio del residuo domiciliario corresponde a restos de envases y embalajes.

Cuando hablamos de residuos de envases, nos referimos a botellas de gaseosas, aceites, aguas, frascos de mayonesa, envases de perfumería, productos de limpieza, cajas, latas, etc.  La mayoría de los productos de consumo masivo son comercializados en envases y embalajes que pueden ser de vidrio, papel, cartón, plástico, aluminio o multilaminados.

Los envases y embalajes son la causa principal del crecimiento de la basura doméstica.  El problema central de los envases radica en los que son de un solo uso, a diferencia de los que pueden ser retornables. Entre el primer grupo predominan los envases de plástico, que no solo producen toneladas y toneladas de basura, sino que, además, su impacto es aún mayor dado que no son biodegradables por lo que perduran en el tiempo por cientos de años.  

Uno de los residuos más habituales en el consumo doméstico son los envases PET de bebidas y alimentos; por falta de aplicación de políticas en gestión integral de residuos, parte de estos terminan en los rellenos sanitarios o en los cursos de agua, afectando además los sistemas de desagües de las ciudades.

En el país, la producción de envases PET se estima en 15 millones de unidades por día (200.000 toneladas de PET anual). Solo un 25 por ciento de esta producción vuelve al circuito productivo para ser reciclado como materia prima.

Entonces, si consideramos el impacto ambiental que generan los residuos de envases y los costos de su disposición final, ¿por qué no reciclamos más residuos de este tipo? Las causas son diversas: algunas sobre las cuales el Estado no puede incidir directamente, otras dependen exclusivamente de decisiones políticas.

En otros países la solución a la innumerable cantidad de basura proveniente de envases ha sido la implementación del principio de “responsabilidad extendida al productor”, esto quiere decir que los fabricantes que ponen los envases en el mercado, deben hacerse cargo de los costos y la gestión de esos residuos. De esta forma, los productores se ven estimulados a producir menos cantidades de envases (prevención en la generación) y obligados a implementar sistemas de gestión de envases para su reutilización, reciclado o correcta disposición. También así, para el productor, al incorporar entre sus costos la gestión de la basura, no es ya rentable generar residuos de forma indiscriminada.

Hoy en día en nuestro país, como los costos de la gestión y de la disposición final de la basura los afronta el Estado, para el fabricante resulta más económico producir nueva materia que obtenerla de los circuitos del reciclado. Es aquí cuando el Estado debe regular para que el fabricante se vea incentivado a reusar o reciclar antes que a seguir generando más basura. Para ello, es urgente que se avance con una Ley de Envases, es decir, una ley de gestión de residuos de envases y embalajes, que incentive a los fabricantes a realizar productos sobre la base del ecodiseño: productos con menores proporciones de materia plástica, con materiales reciclables ya sea para los envases o etiquetas. Además, implementar sistemas de gestión público-privados que permitan retornar los envases al sistema productivo ya sea por su reúso o su reciclado.