miércoles 13 de diciembre de 2017

“Hora Libre”, chistes, colmos y adivinanzas para chicos

La Brujita de Papel revive un clásico de la literatura infantil argentina de la mano del escritor y docente Carlos Silveyra, que vuelve a recopilar en esta colección muestras ejemplares de humor oral

Graciela Melgarejo por

De chico, ¿quién no ha dicho adivinanzas, chistes y colmos en los que el lenguaje y sus múltiples sentidos estaban en juego? El premio era la risa compartida, que podía extenderse a los amigos y al resto de la familia, porque ya los padres, en su niñez, habían hecho las mismas preguntas y los mismos acertijos.

El escritor, docente, periodista y gran referente de la literatura infantil y juvenil argentina Carlos Silveyra reedita ahora, en La Brujita de Papel, el fruto de un trabajo de recopilación, al que se dedicó por años, de chistes, colmos, adivinanzas y distintas formas de la literatura oral directamente para chicos.

GM: -Los tres libros que presentaste en la Feria del Libro Infantil y Juvenil 2017 forman parte de una colección, ¿no es cierto?
Carlos Silveyra:
-Sí, de “Hora Libre”, que edita La Brujita de Papel. Es una colección que tiene su historia: comenzó hace muchos años, cuando empecé a recopilar entre los chicos colmos, adivinanzas, trabalenguas, piropos y otras cosas también. Son chistes varios, de deportes, de la escuela, que son los que les generan más gracia, creo. Empecé a recorrer escuelas y recopilar esto de boca de los chicos, y a diferencia de las recopilaciones que ya se habían hecho antes en la Argentina -muy importantes y olvidadas, a fines del XIX y durante el siglo XX-, yo trate de recopilar aquello que decían los chicos hoy, sin importar el origen o la historia. Lo mío no era buscarle una explicación histórica, o si esta adivinanza aparecía dicha en el Oráculo de Delfos. Lo mío era mucho más sencillo: quería hacer un registro de la literatura oral cotidiana de los chicos de la Argentina y de Sudamérica. Y nació en la extinta editorial Libros del Quirquincho, que vos recordarás muy bien. Se llamó “Libros del recreo”.

Luego, cuando esa editorial quebró por las circunstancias del país, dio origen a una colección que durante muchos años editó Altea, que en un comienzo pertenecía al Grupo Santillana y que luego pasó a Penguin Random House, y allí se llamó “Faltó el profe”, y alcanzamos los 21 títulos publicados y llegamos a 500.000 ejemplares vendidos.

-Y ahora vuelve a salir en La Brujita de Papel como “Hora Libre”. ¿Cuál es hoy a la reacción del público lector, es decir, los chicos?

-Exactamente la misma. Después de la presentación, me empezaron a tocar estas cosas de las modernidades: había más gente siguiéndolo por Facebook que en la sala. Luego de eso, vinieron por el stand algunos chicos para buscar firmas, y pasaron cosas muy graciosas como dos chicos que tenían poca plata y juntaron entre los dos y me pidieron que les dedique el libro a ambos.

Por lo que estuve conversando con los chicos, los intereses eran variados: hay dos títulos que son reediciones, que son Adivinanzas y Colmos, pero hay otros que son totalmente nuevos, porque yo tenía material recopilado de las escuelas que nunca había sistematizado. Y se me ocurrió que en esta oportunidad tenía que ofrecer alguna novedad.

-Es el de Chistes con nombres. Hay uno que dice “El tintorero Mancha Lebelde es un fan de Don Quijote de la Mancha…”. Y en el de Adivinanzas, esta: “Estudiante que estudia a la luz de la Luna, ¿qué animal tiene alas pero no tiene plumas?”.

-Esa adivinanza viene del Siglo de Oro español. Las adivinanzas más antiguas tenían una estructura siempre en verso y con una métrica muy rigurosa. Hoy la contemporaneidad me parece que está pidiendo otras cosas.

-Sin embargo, yo creo que para memorizar la rima siempre ayudó, como una regla mnemotécnica.

-Claro, absolutamente. El poema del Cid está en verso porque era difícil recordar eso que se decía rápidamente. Y antes hasta los piropos eran en verso, y además eran improvisados, como las payadas.

-Los libros, además, están muy bien ilustrados. Veo aquí los nombres de Nancy Brajer, O’Kif…

-Sí, la editorial me ha hecho caso en todos mis caprichos: lindo papel, hermosas ilustraciones, lindo formato. Y hay más títulos anunciados para la colección, hasta llegar a 20 o 22 en total.

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La solución a la adivinanza es: “el murciélago”