viernes 20 de octubre de 2017

Hongos y bacterias que degradan plásticos: la Naturaleza se defiende

Diversos estudios científicos recientes han descubierto especies tanto de bacterias como de hongos que son capaces de degradar plásticos

Tomas Horton por

Hongos y bacterias que digieren plásticos

Hongos y bacterias que degradan plásticos. Parece ciencia ficción, pero es real y está ocurriendo hoy. “La vida encuentra un camino”, aquella célebre frase del Dr. Ian Malcolm en la primera (y la mejor) entrega de la saga de Jurassic Park, parece encajar perfectamente en la noticia que nos convoca hoy. Contra todos los pronósticos, la Madre Naturaleza está demostrando que es capaz de adaptarse a los enormes cambios que nosotros los seres humanos imponemos.

A diferencia de los polímeros naturales, como la celulosa en las plantas, los plásticos no suelen ser biodegradables. Esto es un gran problema porque se acumulan en grandes espacios de tierra y también en los océanos. En la naturaleza, las bacterias y los hongos coevolucionaron con los materiales naturales, generando nuevos métodos bioquímicos para aprovechar los recursos de la materia muerta. Sin embargo, los plásticos (polímeros sintéticos) solamente existen desde hace 70 años. Entonces, los microorganismos simplemente no han tenido el tiempo suficiente para evolucionar sus métodos bioquímicos para poder aprovechar los polímeros sintéticos como fuente de energía y de carbón. O eso creíamos.

Bacterias que digieren plásticos 

Un equipo de la Universidad de Kyoto logró aislar, luego de buscar en 250 muestras, una bacteria capaz de vivir en el tereftalato de polietileno (comunmente conocido como PET), un plástico que suele utilizarse en botellas plásticas e indumentaria. Nombraron a la bacteria Idonella sakaiensis. 

Los investigadores básicamente dejaron el PET en un contenedor tibio en el que había un caldo de cultivo de la bacteria en cuestión, y, luego de unas semanas, el plástico había desaparecido. Lo más innovador de la investigación es el hecho de que el equipo logró identificar las enzimas que Idonella sakaiensis usa para degradar el PET. Las enzimas existen en todos los organismos vivos y nos ayudan a digerir la comida. Sin las enzimas necesarias el cuerpo es incapaz de acceder a ciertas fuentes de alimento. Por ejemplo, la gente intolerante a la lactosa no tienen la enzima que digiere la lactosa, y ningún humano es capaz de digerir la celulosa, mientras que algunos microbios pueden hacerlo.

La Idonella sakaiensis parece haber evolucionado para producir una enzima que digiere el plástico cuando se encuentra en un ambiente rico en PET. Lo interesante del asunto es que el equipo de investigadores logró, luego de identificar el gen responsable de producir la enzima que digiere PET, producir más de la enzima en forma aislada y demostrar que el PET podía ser degradado únicamente con la enzima. Esto es muy importante porque ya existen en el mercado productos tales como los detergentes biodegradables que utilizan enzimas para degradar grasas naturalmente. Entonces, eventualmente podrían producirse enzimas para degradar plásticos.

Hongos que digieren plásticos

En Islamabad, Pakistán, un equipo científico liderado por el Dr. Sehroon Khan extrajeron muestras de un basural en las afueras de la ciudad y encontraron un hongo de tierra que estaba alimentándose de plástico. En el estudio posterior, publicado en la revista científica Environmental Pollution, se logró aislar el hongo, identificado como Aspergillus tubingensis, para evaluar su habilidad de degradar el poliuretano. Se trata de otro de los plásticos más comunes en el mundo.

Ahora que ya han identificado al hongo, el próximo paso del equipo de investigación será la determinación de las condiciones ideales de crecimiento del hongo y de degradación del plástico. Para eso analizaran factores como el nivel de PH, la temperatura, y los medios de cultivo. Esto podría abrir el camino a la utilización de hongos en plantas de tratamiento de residuos, o incluso en suelos que ya se encuentren contaminados por desechos plásticos.

FUENTES: Independent.co.uk  y Theconversation.com