jueves 14 de diciembre de 2017

Esteban Wolf, de ASEA: “20 mil compañías nuevas, con 50 empleados cada una, y baja la desocupación”

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En el marco de la promulgación de la nueva Ley de Emprendedores, que promete facilitar y acelerar los trámites necesarios para crear un emprendimiento, beneficiando a muchos pequeños y medianos emprendedores que hoy deben sortear distintas trabas burocráticas para llegar al sueño de la empresa propia, NOTICIAS POSITIVAS entrevistó en el estudio de Radio Palermo a Esteban Wolf, presidente de la Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA), uno de los principales impulsores de esta nueva legislación.

N+: -¿Qué es ASEA?
Esteban Wolf: -La Asociación de Emprendedores que se crea en la Argentina. Es un capítulo más de Asela, la versión regional latinoamericana de ASEA, que se creó en Chile, en donde muchos emprendedores querían una ley que pueda avalarlos y que pueda simplificar la creación de una compañía. En nuestro capítulo quisimos mostrar que aquí también podemos hacer eso. En la Argentina es muy complejo crear una compañía, por lo que nos reunimos muchos emprendedores, primero cinco o diez, pero hoy ya somos más de 6800 emprendedores que nos juntamos con el fin de hacer la vida de los emprendedores más fácil para que podamos crear compañías que generen trabajo y contribuyan a un país mejor.

-¿De cero a 6800 emprendedores cuanto tiempo pasó?
-Entre un año y medio y dos años.

-Se podría decir entonces que encontraron una necesidad concreta y le dieron una solución en una ley que salió hace muy poco.
-Sí, hace dos semanas se promulgó en el Senado, después de dos años de muchísimo trabajo. Primero tuvimos que trabajar con los candidatos a presidente. Fuimos a hablar con Daniel Scioli y Mauricio Macri, para decirles: “Esto es lo que necesita el país para poder crecer y generar trabajo. Ningún país sale adelante con planes y subsidios, sino que se requiere una tasa de desocupación baja, que la gente vaya a trabajar y gane su dinero por ello. Va más allá de cuánto gana, lo que necesitamos es que la persona se sienta útil, que vaya a trabajar y gane su plata. Esto hace que esa persona crea que puede, y la hace mucho más feliz que cobrar un plan y quedarse en su casa”.

Lo que les mostramos a ambos candidatos fue que la Argentina necesitaba una ley para que los emprendedores, o cualquiera que quiera crear una compañía, tuviera el camino fácil. Mauricio Macri nos escuchó, se interesó mucho en el tema y se comprometió a que si llegaba al gobierno lo promovería en el Congreso. Con mucho trabajo y con muchas idas y vueltas, el año pasado logramos que llegara la ley a Diputados, y hoy ya se encuentra sancionada por el Senado. Ahora solo falta que se reglamente y seguir adelante.

-Detrás de esta ley hay muchas historias personales. Tu caso como emprendedor es un ejemplo de ello, ¿verdad?
-Yo creé nueve compañías en la Argentina. Ninguna recibió inversión real, porque aquí siempre fue difícil y las condiciones no estaban dadas (algo que la nueva ley viene a cambiar). En las nueve compañías creamos empleo, desde 10 hasta 228 empleados.

Si en la Argentina logramos crear 20 mil compañías nuevas, con 50 empleados cada una, Argentina pasa a ser uno de los países con menor desocupación del mundo. El Gobierno habla de 200 o 300 mil compañías nuevas, porque es difícil que todas las compañías nuevas logren tener 50 empleados. Es mucho más sencillo que un emprendedor cree un kiosco, una pizzería, o lo que fuera, y cree cinco o diez puestos de trabajo. Una vez, un amigo empresario me enseñó que uno tiene que primero ayudar a su vecino, luego a su manzana, luego a su comunidad y luego a su país. Esto es lo que generan los emprendedores: trabajo local, trabajo rápido, trabajo cercano.

-Esta ley le da herramientas a los emprendedores, ¿cuáles son esas herramientas?
-Lo primero que la ley facilita es el hecho de poder crear una compañía en 24 horas. Esto no parece algo importante, pero la gente no sabe que para poder crear una empresa, teníamos que dedicar entre tres semanas y un mes solamente para obtener su número de CUIT. Esto era así porque cuando un emprendedor que no tenía nada iba a la AFIP a pedir su número de CUIT, ésta le requería dos servicios a nombre de la empresa (que no existía todavía), y con eso la AFIP acreditaba su domicilio real para poder otorgar un número de CUIT. Lo ridículo era que para tener dos servicios a nombre de la empresa, primero hay que tener un CUIT. Entonces los emprendedores iban a un escribano, que les cobraba simplemente por certificar que había un domicilio real de la empresa que no existía, para que el emprendedor pudiera ir a la AFIP con ese papel (con lo cual esencialmente estaba mintiendo). Entonces, los emprendedores estaban obligados a gastar entre 10 y 15 mil pesos solamente para que la AFIP les dé un CUIT. Esta ridiculez era uno de los tantos trámites que había que sortear para poder crear una empresa.

En segundo lugar, esta nueva ley permite a los emprendedores abrir cuentas empresariales en los bancos. Antes, un emprendedor que quisiera crear una cuenta para su compañía no podía hacerlo porque el banco le exigía un respaldo que no tenía, incluso en los casos en que los emprendedores no pedían ningún crédito, sino simplemente querían tener una cuenta abierta para poder cobrar, porque la ley obliga a bancarizar operaciones mayores a 1000 pesos. Cuando empezamos a tratar estos temas, el Banco de la Ciudad abrió un canal más sencillo para los emprendedores, y hoy la ley permite que todos los bancos les abran cuentas a los emprendedores. Y no es un tema de crédito bancario, sino simplemente de poder tener una cuenta bancaria que te permita operar un negocio.

-Hay que saber diferenciar a los emprendedores de los empresarios, porque muchas veces los primeros tienen en cuenta variables que los segundos no ponderan, como el triple impacto, por ejemplo. Es muy particular el espíritu emprendedor, y muchas veces genera la posibilidad de crecimiento de un país… 

Yo siempre digo que el emprendedor tiene que tener el concepto de las “3 R”. Una es la Riqueza personal, porque el emprendedor, cuando hace un emprendimiento, quiere ganar plata y eso está muy bien. Por supuesto, también hay emprendimientos sociales, yo tengo una fundación llamada Manos en Acción mediante la cual les damos de comer a 450 chicos todos los días. Pero eso es un emprendimiento social, cuando uno hace un emprendimiento quiere ganar plata.

La segunda R es la de Riqueza para el Estado: un emprendedor no puede pensar en una compañía que no pague sus impuestos, independientemente de lo que haga el Estado con esos impuestos. Yo muchas veces escucho al emprendedor excusarse del pago de impuestos por la falta de salud o la inseguridad, pero el incumplimiento fiscal no debería ser una opción. Si uno quiere un buen país, y quiere que su país esté bien, hay que empezar por casa, y el emprendedor debe pagar sus impuestos. El emprendedor debe ganar plata, y pagar sus impuestos.

La tercera R es la de Riqueza para la sociedad, lo cual en mi opinión es dar trabajo, que no es lo mismo que el autoempleo. Muchas veces los emprendedores lo que quieren es hacer algo para ganar plata, en lugar de trabajar para alguien. Para mí, crear una compañía es crear valor, y ese valor lo lográs cuando le das trabajo a la sociedad. Es impagable ver que cuando vos das trabajo a la sociedad, una persona vive, se viste y se va de vacaciones del sueldo que vos le das, gracias a lo que vos creaste.

-¿Qué importancia le das a la Ley de Empresas de Beneficio e Interés Colectivo (BIC), que se está tratando en el Congreso?
-Creo que es importante que pensemos en el futuro. El otro día hablaba con alguien del Gobierno que me dijo algo muy increíble para mí. Ellos planteaban que la Argentina tiene que tener un gobierno claro y una clara oposición fuerte. Yo le dije que entonces lo que quiere es perder las próximas elecciones, a lo que me respondió que lo que ellos quieren es construir un país, y eso implica que ellos puedan hacer cosas a largo plazo, para que el gobierno que venga las continúe. Se trata de una construcción aún en el disenso, una construcción para tus hijos.

Si nosotros tenemos que pensar en la felicidad de nuestros herederos, debemos pensar en un país a largo plazo. Ahí es donde me parece que los emprendedores deben cuidar todo: cómo trabajan, cómo tratan a la gente, cómo tratan al país y cómo tratan los recursos. Yo tengo una planta, y quiero que se alimente de luz solar, porque cuando analizás el costo de la energía solar hoy, se paga en tres años: luego de tres años ya no pagás más luz. Y nadie está enseñando esto.

Creo que es necesario un mayor involucramiento de la gente. Nosotros fuimos cinco locos que nos juntamos para simplificarle la vida a los emprendedores, y en realidad lo único que hicimos fue involucrarnos. Uno puede dejar que las cosas pasen, o hacer que las cosas pasen. Con gente que se involucre, podemos cambiar el mundo. Esto está demostrado, la gente en un teléfono hoy llega a su casa antes porque el GPS le modifica el camino a seguir. Nosotros pudimos demostrarle a la sociedad que cualquier emprendedor de cualquier edad, con una propuesta concreta y sana, que le sirva al país, la puede realizar. Y creo que esto es aplicable a todo, también a la ley BIC.