Miércoles 23 de agosto de 2017

Estado de las aguas superficiales en la Argentina: ¿cómo están ríos, arroyos, lagos?

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Hoy, en la Argentina, podemos hablar de las aguas superficiales y conocer algo más sobre su estado y distribución gracias a que, hace algunas semanas, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación presentó el Informe del estado del ambiente 2016. [1]

Ese informe, que debe presentarse anualmente de acuerdo con la Ley General del Ambiente 25675 del año 2002, es el segundo desde que fue sancionada, ya que el primero se presentó en 2012. En el Informe se realiza un análisis sobre la situación ambiental en el país y, entre otros temas, se aborda la situación de las cuencas hídricas superficiales, es decir, de los cursos como ríos, arroyos y otros cuerpos de agua como lagos, lagunas, embalses, del país.

En el país se reconocen 12 sistemas hídricos o de aguas superficiales: por ejemplo, el Sistema Río Paraná, Río Uruguay, Ríos Patagónicos, entre otros, y en ellos se ubican alrededor de 100 cuencas hídricas, es decir, regiones geográficas “delimitada por las divisorias de aguas que discurren hacia el mar a través de una red de cauces secundarios que convergen en un cauce principal único y las endorreicas”. [2]

El 70 por ciento del país tiene baja disponibilidad de agua superficial y el 30 % está en zonas húmedas y subhúmedas. Las problemáticas identificadas en las zonas áridas y semiáridas son el estrés hídrico por escasez y variedad estacional de la oferta, las limitaciones para el desarrollo de productos agrícolas de alto valor relativo, los conflictos por sobreexplotación de acuíferos y la pérdida de la capacidad productiva por salinización. Por su parte, en zonas húmedas y semihúmedas los problemas están asociados a la degradación de la calidad de las aguas por la contaminación de aguas superficiales y subterráneas por vertido de efluentes no tratados y la presencia de altos contenidos de sales, exceso de arsénico y flúor (región norte y pampeana central) o escasa potencia en acuíferos.

En términos generales, las amenazas o, como se denominan en el informe, “presiones” sobre los cursos superficiales son el consumo de agua para uso doméstico, de uso productivo y la contaminación de diversas fuentes (agroquímicos y generación de efluentes sin tratar: cloacales, industriales).

Estas presiones aumentan con el crecimiento de la población, de la actividad económica y el cambio climático. En cuanto a la contaminación, se reconoce por un lado una tendencia creciente del uso inadecuado de agroquímicos (algunos  contienen sustancias químicas como los clorados y fosforados).

Por otro lado, el vertido de efluentes sin tratamiento previo supera en muchos casos la capacidad de carga natural de muchos cursos de agua. La capacidad instalada para el tratamiento de efluentes se considera insuficiente o en estado de mantenimiento precario: se estima que sólo el 12 % de las aguas residuales recolectadas son tratadas antes de su vuelco a los cuerpos hídricos receptores. Muchas ciudades del país tienen plantas de tratamiento de efluentes cloacales, aunque la mayoría no están operativas o cuentan con un deficiente estado de mantenimiento.

Más allá de estas consideraciones generales, a la hora de evaluar la calidad de estos cuerpos de aguas, solo se analiza la situación de tres cuencas como estudio de casos: la Cuenca de Plata, del Salí-Dulce y la Cuenca Matanza-Riachuelo.  Se enumeran las dificultades metodológicas y técnicas para evaluar la calidad del agua en Argentina, y establecen que existe:

  • Falta de un registro sistemático y sostenido en el tiempo de la calidad de los cursos y cuerpos de agua.
  • Falta de unificación de criterios y metodologías de registro y análisis.
  • Falta de estándares nacionales de parámetros básicos (físicos, químicos y bacteriológicos).

Sobre estos puntos debería trabajarse en el futuro para poder contar con diagnósticos completos que sirvan de base a planes de saneamiento que permitan por un lado, asegurar el acceso a agua segura a todos y al mismo tiempo, preservar recursos y la biodiversidad en estas áreas.

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[1] Informe Del Estado del Ambiente 2016. SAYDS. http://ambiente.gob.ar/wp-content/uploads/MAYDS_IEA_2016_baja.pdf

[2] Ley 25.688 / 2002 http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/80000-84999/81032/norma.htm