viernes 24 de noviembre de 2017

Un sistema de semáforos advierte del impacto de los alimentos en el cambio climático

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MADRID.- Las elevadas temperaturas registradas durante las últimas semanas en España, en donde pareciera que el verano llevara más de un mes, cuando en realidad acaba de comenzar, han puesto de manifiesto la necesidad de actuar de forma decidida contra el alarmante problema del cambio climático. En este contexto, se hace imprescindible que los principales agentes sociales den un paso al frente y muestren su compromiso. Un caso interesante de buenas prácticas es la iniciativa del Parlamento Europeo, que en 2013 puso en marcha un sistema de semáforos que indica el nivel de sostenibilidad de los ingredientes que componen los menús que sirven en las cafeterías.

Las dos sedes de la Eurocámara (Bruselas y Estrasburgo) cuentan con este sistema, que ofrece información sobre diferentes aspectos: ingredientes principales utilizados en la preparación de cada plato; valor nutricional medio de cada plato; emisiones medias de CO2/kg necesarias para la producción de los alimentos; y por último, sustancias que pueden producir alergias.

Dicha información, acompañada siempre de su color de semáforo correspondiente, se puede consultar en paneles situados a la entrada de las cafeterías, y en el caso de Estrasburgo, en unas pantallas instaladas también dentro de la cafetería. Recientemente, el eurodiputado Florent Marcellesi, de la formación ecologista EQUO, mostraba en sus redes sociales cómo funciona este sistema.

Para ello, subió tres imágenes tomadas de las pantallas que se encuentran dentro de la cafetería de Estrasburgo. En la primera, el ingrediente estrella del menú es un solomillo. Debido al alto impacto en emisiones de la carne, el semáforo lo califica como rojo.

En cambio, el menú compuesto por queso y jamón está calificado como ámbar.

Por último, el menú vegetariano, por sus reducidas emisiones, se ganó el verde.

NOTICIAS POSITIVAS preguntó a Marcellesi las razones por las que decidió resaltar esta iniciativa. Para el eurodiputado: “Si somos lo que comemos, sin duda hoy somos cambio climático. Nuestras dietas ricas en proteínas animales, alimentadas por una producción industrial e intensiva de carne y pescado, son una de las principales causas del calentamiento global. Por tanto, es fundamental hacer visible esta realidad hoy invisible para la mayoría. Y tenemos que empezar esta sensibilización con los que hacen las leyes y sus asesores. Para ello, no hay mejor manera que informarles directamente en el lugar donde comen todos los días”.

Como señala Marcellesi, hay una clara vinculación entre el consumo de carne y el calentamiento global que queda patente en multitud de estudios. Como el de la Universidad de Oxford, de 2014, que indica que las emisiones de CO2, resultado de la producción, distribución y consumo de alimentos, de las personas vegetarianas son un 50 % menores (60 % en el caso de las veganas) que las de quienes consumen carne a diario.

Otro estudio reciente, en este caso obra de las universidades de Cambridge y Aberdeen, calcula que los llamados gases de efecto invernadero, como consecuencia de la producción alimenticia, aumentarán en un 80 % si el consumo de carne y productos lácteos sigue incrementándose.

En este contexto, el eurodiputado cree que sería buena idea que se comenzaran a emplear sistemas similares a estos de los semáforos de la Eurocámara en los espacios de compra habitual. “Sería una iniciativa estupenda que los supermercados también indicaran el impacto ecológico de sus productos cárnicos y vegetales de forma más accesible y clara. Necesitamos consumidores informados y conscientes. Porque nuestro tenedor y cuchillo son armas potentes para cambiar el mundo.Pero, al mismo tiempo, ¿por qué el Congreso y el Senado españoles así como los parlamentos autonómicos no se sumarían a la iniciativa del Parlamento Europeo?”, se pregunta Marcellesi.

Y al margen de estos sistemas de señalización, ¿qué otras medidas se deberían poner en marcha para concientizar acerca de la necesidad de reducir el consumo de carne? Es esencial fomentar políticas locales para que nuestra dieta contenga ‘menos animal, más vegetal’. Eso debería pasar a través de la restauración colectiva (en los colegios, en las universidades o cualquier centro público) o, por ejemplo, contando con guías municipales de restaurantes con opciones vegetarianas. También es necesario incentivar social y económicamente las legumbres, fomentando los huertos urbanos y escolares, los grupos de consumo y los agricultores ecológicos, el etiquetaje de proteínas vegetales y el trabajo conjunto con los especialistas en nutrición”, concluye el eurodiputado ecologista.

+ INFO: https://europa.eu/european-union/topics/climate-action_es