lunes 18 de diciembre de 2017

En Bariloche, se conocieron los 15 finalistas de la convocatoria Emprendé ConCiencia

La primera edición de este evento del Ministerio de Producción de la Nación y la Fundación Invap, que busca potenciar emprendimientos, ya tiene sus 15 finalistas ganadores

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Evento Emprendé ConCiencia

Hace diez días, el 16 de noviembre pasado, el ministerio de Producción de la Nación junto con la Fundación Invap premiaron a los 15 finalistas del concurso Emprendé ConCiencia, que busca potenciar y mejorar emprendimientos que, a través de la tecnología, ciencia e innovación, resuelvan problemáticas sociales y ambientales.

NOTICIAS POSITIVAS estuvo presente en el acontecimiento (ver en nuestro Facebook, todos los proyectos presentados), pero previamente, Andrea Méndez Brandam, directora de N+, hizo una entrevista desde allí con Stefanía Peraga (@speraga)asesora técnica de la dirección de Innovación Social, Ministerio de Producción de la Nación, y facilitadora en programa de Empresas Sociales que busca incrementar la cantidad de empresas sociales en el país y asegurar su formalización y su sustentabilidad, y Natalia Ca, (@nataliachasky) coordinadora Empresas Sociales de la Subsecretaría de Emprendedores, Ministerio de Producción de la Nación. Esta es la entrevista que hoy N+ brinda a sus seguidores, vía Skype con el estudio central de Radio Palermo FM 94.7 en Buenos Aires.

Andrea Méndez Brandam: -¿Qué significa Emprendé ConCiencia para ustedes y para los emprendedores que han participado?
Stefanía Peraga:
-Emprendé ConCiencia es una convocatoria del Ministerio de Producción, en colaboración con la Fundación Invap, que busca potenciar emprendimientos de base científica y tecnológica pero que resuelvan una problemática social y ambiental.

Es un proceso de trabajo que gira en torno a tres ejes. Por un lado, el técnico, para lo cual se pusieron a disposición técnicos de Invap, del Centro Atómico Bariloche y de Tecno Acción para ayudar a los emprendedores a llevar a cabo el prototipo o mejorar el proyecto que tenían. Por el lado comercial, trabajamos con Argentina Emprende en todo lo relativo al modelo de negocios para que estas soluciones puedan llegar a las personas. Y por último, todo el aspecto social, de cómo estos proyectos se adecuan a la problemática que intentan resolver. En este sentido, viajamos a cada provincia con los emprendedores y con el equipo técnico para testear y validar en el terreno los proyectos.

AMB: -Lo interesante de todo esto es el proceso. Hay 15 finalistas que recibirán un acompañamiento especial, pero todos los participantes recibieron acompañamiento.
Natalia Ca:
-Sí, todos recibieron mentoreo, y lo importante de esta convocatoria es que no fue un concurso para elegir al mejor, o para premiar, sino que es una convocatoria para ayudar a emprendedores que tengan la voluntad de resolver una problemática, pero que necesitaban ayuda.

Es una iniciativa para ayudar a emprendedores. Todos recibieron un mentoreo y un acompañamiento importante en la etapa de preselección. Seleccionamos a los que participaron de la final, y ellos son los que participaron de un proceso más intensivo con los técnicos ya mencionados.

Los perfiles son muy diversos, y las edades, también. Tenemos desde chicos de 18 años hasta Mónica, una señora que ronda los 60 años. Ella, por ejemplo, presentó un proyecto de biocombustible con los desechos de la producción de azúcar. También está Valentina, de 18 años, que a los 16 empezó con su proyecto: un sensor que determina cuándo la insulina pierde la cadena de frío. También está Claudia, de Tucumán, que está tratando de acercar conectividad a barrios populares. Francisco, de Jujuy, trabaja con los pequeños productores. Todos ellos están trabajando con los técnicos expertos que pueden ayudarlos a mejorar sus proyectos.

AMB: -Aparece como algo muy positivo e interesante la articulación público-privado y la búsqueda de hacer crecer lo federal.
NC:
-El acuerdo con Invap surgió el año pasado, particularmente con la Fundación Invap, que tiene entre sus ejes el de hacer crecer la masa crítica de científicos y emprendedores que desarrollen iniciativas desde lo tecnológico y la ciencia. Fue muy fácil poder hacer el acuerdo con ellos, principalmente por la voluntad que tenían de trabajar y de amplificar el conocimiento que ellos tienen ahí adentro, y siempre con una mirada federal.

Se unieron dos objetivos que tenían tanto el Ministerio como la Fundación Invap: nosotros queremos que nuestro sistema de emprendedores crezca, pero no desde Bs. As. hacia el resto del país, sino en general, en todo el país de la misma manera. Ellos también buscan lo mismo, por lo que encontramos un punto en común que tenía que ver con el objetivo de hacer crecer los emprendedores de base científica y tecnológica, y por otro lado que no fuera solo en las principales capitales del país, sino a nivel federal. Se puso mucho foco en la convocatoria en poder generar ese impulso en todas las provincias del país.

Graciela Melgarejo: -¿Hacia dónde apuntaron los temas de los proyectos presentados?
SP:
-En general, a medio ambiente, desigualdad social y salud.

AMB: -Me encontré con un equipo del Ministerio de Producción de gente muy joven y comprometida. Cuéntenme un poco acerca del equipo.
NC:
-Somos un equipo compacto, nos apoyamos mucho con organizaciones que ya vienen trabajando en el ecosistema emprendedor. Parte de este trabajo se hizo, por ejemplo, con Social Lab. Y cuando me tocó armar el equipo, el requisito Nº 1 fue que fueran buenas personas. Esa era la primera premisa. De alguna manera, las cuestiones técnicas se pueden aprender, pero lo que tiene que ver con habilidades emocionales o de cómo relacionarse si ya no las tenés de entrada, no se aprenden tanto.

Después sí, cada uno con su especificidad. Por ejemplo, Stefanía estudia ingeniería, tiene una forma de llegada a la gente muy cercana, con lo cual era la persona ideal para estar con los emprendedores. La clave en los equipos de trabajo es la armonía, por sobre todas las cosas. Y las cuestiones que tienen que ver más con lo técnico se pueden aprender. Creo que hay que tener paciencia en ese aspecto. También trabajamos mucho con una lógica de prueba y error. Es decir: estamos acá para hacer, hagámoslo bien, con seriedad, con conciencia de que nos podemos equivocar un poquito para aprender y volver a hacer, pero nunca rendirse ni dejar las cosas a mitad de camino.

AMB: -También trabajan con una lógica de alianzas. ¿Esto viene del ministerio o es algo que surge más en los equipos jóvenes?
NC:
-Creo que tiene más que ver con una forma de trabajar que viene de los Sub 30, o de las generaciones más jóvenes, relacionado con que no todo el conocimiento tiene que estar en un mismo lugar. Es decir, no tiene que ser el Ministerio de Producción el que tenga todo el conocimiento, sino que el rol del Ministerio quizás tenga que ser el de detectar quiénes son los actores que trabajan bien y articularlos. Nosotros creemos mucho en eso: en la articulación. Y también en que el rol del Estado a veces es unir puntas.

El proceso de Emprendé ConCiencia se basó en eso: lo que se hizo fue detectar perfiles que tenían ganas de ayudar, porque es bueno recalcar que el trabajo de los técnicos del Invap y el Centro Atómico Bariloche es ad honórem. El rol del Estado en este caso fue detectar a esta gente que quería ayudar, que tenía el conocimiento y que por ahí no encontraba la forma de hacerlo. El Estado, con la llegada y el alcance que tiene, lo único que hizo fue construir un puente. Pero si ese puente no está, la articulación entre los emprendedores y la tecnología y la ciencia no se da o tarda mucho en llegar. Lo que hicimos acá fue acelerar ese proceso.

Volviendo a tu pregunta, creo que es clave esa función: nosotros lo que hacemos es articular entre actores que quieren y pueden ayudar, y aquellos que necesitan una determinada asistencia o un trabajo. Esa es la clave de nuestro rol.

GM: -De acuerdo con esta experiencia, que hoy tiene su gran final, ¿habrá una segunda edición de Emprendé ConCiencia?
SP:
-El año que viene. Algo que nos sorprendió mucho de todo el proceso fue cómo se generó el puente entre personas. Acá en Bariloche se da que está el ecosistema de ciencia y tecnología más grande del país. La tecnología de punta en la Argentina está acá. Todas esas mentes brillantes pudieron conectarse con personas que necesitaban tal vez una hora de cinco comentarios que le dieran vuelta su proyecto. Eso es valiosísimo y es impagable. Queremos que eso siga pasando: que se sigan conectando personas para llevar a cabo proyectos. Al fin y al cabo, están solucionando problemáticas sociales y ambientales.

GM: -Al fin y al cabo es también conocer el país, porque estamos ante un proyecto que realmente es federal.
NC:
-Exacto. Por ejemplo, una técnica que trabaja en seguridad nuclear en el Centro Atómico Bariloche fue a Jujuy a ayudar, y nunca había estado en el Norte argentino. Otra anécdota: dos participantes de la Universidad Nacional de Oro Verde, en Entre Ríos, que fueron visitados por una técnica de Bariloche que volvió fascinada por la calidad tecnológica de esa institución. Se ha generado eso de sorprenderse con las habilidades y capacidades que hay en distintos puntos del país. Quizás si uno se queda en su provincia, no llega a conocer lo que sucede en la otra.