viernes 24 de noviembre de 2017

La educación financiera, una contribución de los bancos a la comunidad

Graciela Melgarejo por

Educación finaciera

El papel de las entidades bancarias no solo es fundamental en el campo de las finanzas y de los negocios; hoy tiene también un peso importante en todos nosotros, a medida que el mundo digital se extiende a todos los órdenes de la vida cotidiana. La llamada bancarización, deseable para organizar y ahorrarnos tiempo, exige por supuesto una capacitación. De este tema, el de la “educación financiera”, fue que NOTICIAS POSITIVAS conversó con la doctora Constanza Gorleri, gerenta de Sustentabilidad del Banco Galicia, que tiene una extensa trayectoria al frente de esa área.

N+: -¿Qué planes nuevos hay dentro del área que manejás?
Constanza Gorleri:
-Como ustedes saben, nuestra mirada siempre es de largo plazo, con lo cual cada semestre nos enfocamos en impulsar, desarrollar y agregar valor a temas que tengan una mirada puesta en ese futuro no tan cercano. Concretamente, dentro de nuestro programa de Educación Financiera, una de las cosas que creamos es un nuevo foco que, a partir de una alianza con la Anses, busca brindar talleres a adultos mayores y personas que perciben la asignación universal. Históricamente, teníamos y seguimos teniendo un programa, que es muy valorado, sobre educación financiera en jóvenes de quinto año del colegio. Ahora, agregamos una capacitación específica para un público totalmente diferente. Este incluye tanto a adultos mayores como a personas que perciben la asignación universal por hijo (AUH). El foco de este nuevo programa está puesto en el uso de los medios digitales.

-¿Cómo instrumentan este programa? ¿Utilizan las sedes del Galicia en cada barrio?
-Exactamente. Nosotros vemos, junto con la Anses, quiénes son los que cobran su jubilación en la zona de la sucursal (pero no necesariamente tienen que ser clientes de nuestro banco), y los invitamos a una sala de reunión en la propia sucursal, o en las cabeceras, o en los centros de jubilados cuando el número de jubilados excede la posibilidad de darle una respuesta cómoda y adecuada para dictar el taller.

Ahí, tanto capacitadores especializados -liderados por María Laura Tortorella- como capacitadores de la Anses y como gerentes de la sucursal, desarrollan esta actividad que es participativa. Tenemos tablets con simuladores para que puedan hacer los ejercicios; la actividad es muy dinámica y los beneficiados le ven un valor enorme. A veces pensamos en las nuevas generaciones, que desde chicos e intuitivamente ya saben utilizar estos aparatos, y este es un público que tiene mucha más dificultad para manejarse con la tecnología. Estamos teniendo una gran demanda, que para este segundo semestre se irá consolidando y creciendo.

-¿Ustedes ya lanzaron el programa o están por hacerlo en estos días?
-El programa ya lo lanzamos. Primero hicimos algunos pilotos, pero en este segundo semestre se extiende a todo el país.

-¿Qué frecuencia tiene el programa? ¿Es semanal?
-Depende de las localidades. Nosotros tenemos cursos semanales, que duran dos horas. Pero eso depende también de la provincia, vamos a ir rotando por todo el país. Trabajamos con un equipo básico de capacitadores, pero también vamos generando alianzas en territorio. Es decir, el gerente de la sucursal y el equipo de la sucursal, que están capacitados y tienen el conocimiento de la localidad y dan el soporte en cada localidad. Lo mismo sucede con la gente de Anses.

-Entonces el banco y la Anses están trabajando juntos, cabeza a cabeza.
-Sí. Hubo un entendimiento y una necesidad por parte de la Anses de salir a buscar un socio estratégico para generar mejoras en estos aprendizajes.

-Todo esto implica un concepto interesante: la sustentabilidad entendida a nivel humano.
-La sustentabilidad debería siempre ser entendida a nivel humano, porque lo que uno busca es generar las mejores condiciones para la gente. Lo que sí diría que es la novedad es la posibilidad concreta de generar una articulación público-privada. Es algo que nosotros veníamos diciendo y promoviendo, buscando que sucediera. Hoy los bancos estamos pudiendo articular con el Estado de una manera mucho más firme y con resultados a la vista. Nos buscamos desde la complementariedad, y no desde la competencia.

-Resulta interesante este concepto porque Daniel Filmus, cuando fue ministro de Educación de la Nación, decía que una de sus pretensiones era lograr que la escuela terminara siendo un centro de la comunidad adonde pudiera acudir todo el mundo, no solamente los chicos y los profesores. Visto desde la sustentabilidad y esta articulación público-privada, la sede de un banco tiene una función muy importante también. Hay algo hacia la comunidad, también.
-De eso se trata: de unir a los diferentes actores generando un ganar-ganar. Digamos que eso se está pudiendo implementar cada vez más. Es esto del nuevo paradigma, en donde pensamos en el desarrollo económico de la mano del desarrollo ambiental y social. Creo que hemos madurado todos, y en esto que tal vez Filmus planteaba como un ideal hoy ya se puede ver de alguna forma: las escuelas se conciben de otra manera. Los padres van, participan. Pensémoslo en relación con nuestra época, yo creo que mi padre no piso nunca mi escuela. Hoy, hay una búsqueda de vinculación con los padres y la comunidad. Y lo digo con conocimiento de causa porque nosotros trabajamos mucho también con las escuelas.

-Ese es otro programa interesante que ustedes realizan.
-Nosotros impulsamos un programa de promoción de empleo en donde, en esta búsqueda de articulación público-privada, estamos trabajando con el Ministerio de Trabajo y con algunos organismos del gobierno de la Ciudad, dando oportunidades de formación y de prácticas profesionales en la propia entidad, en donde la formación está bajo la responsabilidad como ejecutor del servicio de empleo de la AMIA. Hoy, tenemos 50 jóvenes en la sede central del banco, transitando esta práctica laboral.

-Además eso les queda como un primer escalón en la formación laboral.
-Algo que a mí me sorprendió mucho es lo siguiente: cuando uno analiza las poblaciones de jóvenes vulnerables, que no estudian ni trabajan, que es la población objetivo de la mayoría de los programas porque los indicadores son los que presentan peores índices, dicen que la primera experiencia laboral en el mercado informal condiciona cuatro veces más al joven en cuanto a la imposibilidad de entrar en el circuito de la formalidad que incluso a aquel que ha tenido nunca trabajo. Entonces, es muy importante que el joven, en esta primera experiencia, entienda y aspire a entrar en un circuito formal de la economía.

-Me imagino que una primera experiencia laboral en un banco debe de ser, además, muy “organizadora”. 

-En general, el empleo formal lo es. Por supuesto, hay quienes están más orientados a trabajar en una situación de dependencia, y otros con un espíritu más emprendedor, pero también es parte de entender la propia vocación.