viernes 20 de octubre de 2017

Sobre el #ODS 3 y cómo las políticas públicas pueden resolver la contaminación del aire

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La contaminación del aire, especialmente en las zonas urbanas, representa un grave riesgo para la salud. A nivel mundial, las principales fuentes de contaminación, fuera de control de los ciudadanos, son el transporte, las emisiones de las industrias y la mala gestión de los desechos. Los niveles mundiales de contaminación atmosférica urbana aumentaron en los últimos años, a pesar de las mejoras en algunas regiones.

Para conocer el cuadro de situación mundial, se pueden repasar algunos datos concretos de la  Organización Mundial de la Salud (OMS) del año 2016 [1]

  • El 92% de la población vive en áreas donde la calidad del aire no cumple con las Directrices de la OMS. Estas directrices son una guía sobre umbrales y límites para contaminantes atmosféricos clave que plantean riesgos para la salud. Se establecen, por ejemplo, límites para partículas PM2.5, que incluyen contaminantes como el sulfato, los nitratos y el hollín y que ingresan en el cuerpo humano.
  • 6,5 millones de muertes estuvieron relacionadas con la contaminación del aire tanto de interior como de exterior en 2012, esto es 11,6% del total mundial.
  • El 94% de las muertes se deben a enfermedades no transmisibles, especialmente enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, la neumopatía obstructiva crónica y el cáncer de pulmón. La contaminación del aire también aumenta el riesgo de infecciones respiratorias agudas.
  • La contaminación del aire afecta en mayor medida a las poblaciones más vulnerables, es decir, niños y personas de edad avanzada.
  • Desde 2008 hasta 2013, los niveles mundiales de contaminación atmosférica urbana aumentaron un 8%, a pesar de las mejoras en algunas regiones, por ejemplo, Estados Unidos y Europa.
  • Casi el 90% de las muertes se producen en países de ingresos bajos y medios, y casi dos de cada tres en el sur de Asia y del Pacífico Occidental. Hay casos, como China en 2015, que superó más de 50 veces estos límites. En los últimos dos años, India ha superado a China.
  • Argentina se encuentra en una posición intermedia. En América Latina tiene mejor calidad de aire que México y Brasil pero peor que otros países como Bolivia y Perú. El promedio anual de partículas PM2.5 es de 13 μg/m3, es decir, un 30% por encima del nivel seguro de la OMS. Casi 10.000 personas anualmente fallecen por enfermedades relacionadas con contaminación del aire.
  • La Ciudad de Buenos Aires, ubicada en una zona de llanura, se ve favorecida por la circulación y dispersión de las sustancias contaminantes gracias a los vientos. Sin embargo, el promedio anual de partículas PM2.5 es de 14 μg/m3, es decir, un 40% por encima del nivel seguro de la OMS.

Frente a esta situación, es clave que los gobiernos tomen medidas para su reducción y planificar para mitigar esos riesgos. El tema está en agenda internacional, por ejemplo, como parte del Objetivo 3 de los ODS de Naciones Unidas, que busca  garantizar una vida sana y promover el bienestar. Para reducir la contaminación atmosférica en las ciudades es necesario adoptar algunas medidas, entre otras: mejorar sistema de transporte público para desalentar el uso de los automóviles particulares, utilizar energías renovables en vez de contaminantes como el carbón y aumentar la cantidad de espacios verdes.

[1] Fuentes:

http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2016/air-pollution-estimates/es/

http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2016/air-pollution-rising/en/

http://gamapserver.who.int/gho/interactive_charts/phe/aap_mbd/atlas.html

http://breathelife2030.org/city-data-page/?city=5