sábado 21 de julio de 2018

Llegan al Museo del Cine porteño 101 años de cine animado de la Argentina

Una muestra que presenta por primera vez en nuestro país la historia integral de la animación local desde sus inicios hasta la actualidad

Redacción @notipositivas por

En el Museo del Cine, los 101 años de animación argentina

De lunes a viernes, de 11 a 18 horas, y sábados, domingos y feriados de 10 a 19 horas (el martes está cerrado), se exhibe Cuadro a cuadro, 101 años de animación argentina, en la sede del Museo del Cine (Caffarena 51, La Boca).

La muestra presenta por primera vez en la Argentina la historia integral de la animación local desde sus inicios hasta la actualidad, y asimismo presenta en sociedad dos dibujos que Walt Disney regaló en su paso por el país y que se integraron hace escasos meses al patrimonio de esta institución.

En el Museo del Cine, los 101 años de animación argentina

En noviembre de 1917 se estrenó en el cine Select Suipacha, El apóstol,  primer largometraje animado del mundo, realizado por Quirino Cristiani, Diógenes Taborda y Andrés Ducaud para Cinematografía Valle. Hace unos años, Juan Pablo Zaramella estrenaba Viaje a Marte, uno de los films animados más notables realizados en nuestro país. La originalidad y reconocimiento de sus obras los une, casi un siglo los separa. Entre uno y otro surgieron películas como Patoruzito, Manuelita o Metegol, que ya forman parte de nuestra memoria colectiva, muchos más merecen conocerse, como la extraordinaria obra de Luis Bras.

101 años de animación argentina prodigiosos

El primer largometraje animado del mundo fue argentino, se llamó El apóstol (1917), y si bien casi nada de su autor Quirino Cristiani se conserva hasta nuestros días, en apenas unos cortos realizados para el noticiero Film Revista Valle y el film El mono relojero de 1938, puede verse su talento. La labor de Cristiani con la animación y la sátira política permitió a través del tiempo que otros dibujantes como Ramón Columba, Landrú y Siulnas también utilizaran la animación cinematográfica para satirizar la realidad.

En el Museo del Cine, los 101 años de animación argentina

Otro hito olvidado es la productora de animación Cinepa que en los años cuarenta se concentró en la realización y distribución de documentales en paso reducido (16mm), para escuelas, instituciones y hogares.  En 1942 el estreno del cortometraje Upa en apuros  junto con uno de los mayores films del cine argentino, La guerra gaucha, de Artistas Argentinos Asociados, marcó un punto de inflexión. Pero indudablemente fue Manuel García Ferré el que conquistó a grandes y chicos de varias generaciones. Sus creaciones forman parte de la cultura popular. La televisión fue el marco para que Anteojito y Antifaz pasaran de la publicidad a una revista capaz de competir con Billiken y después a varios largometrajes. El primero de ellos, Las aventuras de Hijitus, fue un éxito con su creatividad fresca y personajes queribles. Todos sus films convocaron al público infantil como nadie lo había hecho y sólo muchos años después, Manuelita, a partir de la canción de María Elena Walsh, fue un éxito de magnitud comparable y también se desarrolló el cine de animación mainstream:  Dibu, Mercano el Marciano, y la producción de dos o tres largos por año. El boom de los primeros años del siglo XXI tuvo un punto culminante con Metegol, de Juan José Campanella. 

La Argentina tuvo al menos dos realizadores de cine animado experimental que lograron obras trascendentes: Luis Bras y Víctor Iturralde. De distintos modos ambos continuaron la tradición inaugurada por el canadiense Norman McLaren a quien conocieron. El cine de Bras, realizado mayormente en 16mm y super 8mm resulta un ejemplo notable de arte puro, abstracto y efímero.

El presente ve a muchos realizadores creando ilusión de movimiento de muchas maneras. Y a talentos argentinos requeridos desde distintas partes del mundo.  Juan Pablo Zaramella sorprende con su variedad de técnicas, que van desde la pixelation de Luminaris a los muñecos de Viaje a Marte y el diseño de videogames, y es otro talento argentino de exportación. Es tiempo de sus múltiples técnicas en cruce. Stop motion, 3D, 2D, plastilina, arena, etc.

Hay muchas formas de hacer dibujos animados. La historia sigue sorprendiéndonos. Y para compartir estas sorpresas es la muestra de los 101 años de animación argentina que se exhibe en el Museo del Cine hasta mediados de septiembre